ABC sobre Infraestructura de Medición Avanzada (AMI)

Es la infraestructura que permite la comunicación bidireccional con los usuarios del servicio de energía eléctrica. Esta infraestructura integra hardware (medidores avanzados, centros de gestión de medida, enrutadores, concentradores, antenas, etc), software, arquitecturas y redes de comunicaciones, que permiten la operación de la infraestructura y la gestión de los datos del sistema de distribución de energía eléctrica y de los sistemas de medida del consumo de energía. En otras palabras, es una infraestructura moderna para la medición de los consumos de energía eléctrica, que aprovecha los sistemas de comunicaciones y avances tecnológicos.

Dispositivos que miden y registran datos de uso de energía eléctrica de los usuarios, en intervalos máximos de una hora, con capacidad de almacenar y transmitir dichos datos, por lo menos, con frecuencia diaria.

  • Facilita la lectura de los consumos ya que se realizará de forma remota.
  • Mejora la relación y comunicación con los usuarios.
  • Facilita la obtención de información sobre el estado de la red de distribución e identificación de fallas.
  • Contribuye a mejorar los índices de calidad del servicio en la red de distribución.
  • Facilita los procesos de corte y reconexión de usuarios, ya que serán de forma remota.
  • Se reducen las pérdidas no técnicas por fraude y manipulación de medidores.
  • Los usuarios contarán con más información que les permitirá gestionar su consumo de energía eléctrica de forma eficiente.
  • En caso de requerir la reconexión del servicio, este proceso será ágil y sin costo.
  • Facilita la implementación de la modalidad de prestación del servicio prepago.
  • Mejora la relación y comunicación con la empresa prestadora del servicio.
  • Abre la posibilidad de implementar tarificación horaria con mejor oferta de precio de energía en horas de bajo consumo.
  • Medición y registro de energía en dos direcciones, facilitando la incorporación de tecnologías de autogeneración de energía eléctrica, almacenamiento, generación distribuida y vehículos eléctricos.
  • Mejora en la calidad del servicio de energía eléctrica ya que facilita la detección de fallas en la red.
  • Los consumidores contarán con la información de sus consumos en herramientas como plataformas web, computadores, aplicaciones móviles, entre otras, permitiendo una demanda activa.
  • Portabilidad de usuario: será fácil cambiar de comercializador para contratar con el que ofrezca las mejores condiciones.
  • Con la instalación de medidores inteligentes se busca una mejor calidad del servicio, control, optimización y planeación de la red, reducir emisiones de carbono, fomentar la generación distribuida, las tarifas horarias y la eficiencia en los consumos, reducir los costos de comercialización y pérdidas de energía, y empoderar a los usuarios finales.
  • Con la implementación de AMI, Colombia da un paso fundamental hacia la modernización y digitalización del sector eléctrico, beneficiando a todos los usuarios de este servicio.
  • Algunos de los beneficios que los colombianos vamos a percibir en el corto plazo son:
    • La ampliación de la competencia en el mercado minorista, con el objeto de beneficiar a los usuarios finales, tanto en calidad como en precio
    • Reducción de las pérdidas no técnicas provenientes de las conexiones ilegales y la manipulación de los medidores.
    • Reducción de pérdidas técnicas, tiempos de interrupción del servicio y un mejoramiento de la calidad de la cartera, todo a través de un mejor control y planeamiento de la red de distribución

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), ha publicado dos proyectos de resolución para la implementación de AMI. Esto quiere decir que a la fecha todavía no se han publicado en firme las reglas aplicables a este proceso, lo cual se espera que suceda en 2021.

Independientemente de las reglas de masificación de AMI que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) expida, las empresas de energía pueden empezar a instalar los medidores inteligentes desde ahora, ya que la Ley permite el cambio de medidores de energía cuando los avances tecnológicos ponen al alcance equipos de medida más precisos (art. 144 de la Ley 142 de 1994) y establece que, en caso de que el usuario no lo reemplace, la empresa podrá hacerlo a nombre del usuario.

Es importante resaltar que los usuarios tienen derecho a adquirir el medidor por su propia cuenta con un proveedor diferente a la empresa de energía, siempre y cuando cumpla con todos los requisitos técnicos. Es decir, las empresas de energía no pueden obligar a que los usuarios les compren exclusivamente a ellas los medidores inteligentes (ya sea instalándolos directamente sin el previo consentimiento de los usuarios, o prohibiendo que los adquieran a otros proveedores) pues tales prácticas están prohibidas en la Ley (art. 34 y 133 de la Ley 142 de 1994). Así mismo, la empresa de energía debe solicitar al usuario el cambio de medidor con suficiente anticipación para que este pueda hacer uso de su derecho de seleccionar un proveedor diferente para adquirir el equipo de medida inteligente.

Lo anterior implica que la medición inteligente es un mecanismo que las empresas de energía tienen la posibilidad de implementar en línea con el principio de incorporar el desarrollo tecnológico en la prestación del servicio (art. 6 de la Ley 143 de 1994).

La regulación en la que la CREG ha venido trabajando para la masificación de medidores inteligentes busca que no solo sean una posibilidad sino una obligación gradual para las empresas prestadoras del servicio de energía, de modo que los beneficios de tener medidor inteligente lleguen a todos los usuarios y no sólo a aquellos cuyas empresas han decidido voluntariamente implementarlo.

Se debe tener en cuenta que la masificación de AMI se realizará de forma gradual, de acuerdo con un plan de despliegue que cada empresa debe diseñar cumpliendo con lo establecido por la resolución que la CREG publique.

Los usuarios que se encuentren dentro del plan de despliegue de AMI de los Operadores de Red no percibirán ningún aumento en su factura de energía eléctrica a causa de la instalación del medidor inteligente. Es decir, los usuarios no pagarán más por la instalación de medidores inteligentes.

El único caso en el que un usuario deberá pagar por el medidor inteligente será si el usuario solicita a la empresa la instalación del medidor inteligente y no se encuentra en el plan de despliegue, o desea adelantarse a los tiempos del plan de despliegue de la empresa prestadora del servicio.

Además, los usuarios tienen derecho a adquirir el medidor inteligente con un proveedor diferente a la empresa prestadora del servicio. En caso de que el usuario opte por esta opción, deberá comprar el medidor por su cuenta y asumir el costo de este.

El medidor inteligente cumple el mismo objetivo que el medidor convencional, que es registrar datos de uso de energía eléctrica de los usuarios. Sin embargo, el medidor inteligente tiene muchas más ventajas, entre esas está el uso de un sistema de comunicaciones que envía el consumo de energía a la empresa prestadora del servicio. Además, la integración del medidor con el sistema de comunicaciones permite al usuario conocer su consumo en cualquier momento, y tener control sobre cuándo y cómo usa la energía eléctrica.

Gracias a la implementación de los medidores inteligentes, la lectura de la medición se realizará de forma remota, es decir, sin necesidad de que ningún personal técnico haga una lectura presencial de dato del consumo de energía. Las facturas físicas seguirán existiendo a menos que el usuario acepte que llegue en forma digital.

Sí, la instalación se realizará para todos los usuarios de acuerdo con algunas fases de implementación que apruebe la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Los beneficios de la medición inteligente son para todos. Cada usuario podrá consultar con su proveedor del servicio de energía eléctrica los detalles del plan de instalación de medidores.

El Ministerio de Minas y Energía expidió la Resolución 40483 del 30 de mayo de 2019, mediante la cual se modifica la Resolución 40072 de 2018. En esta se define como meta al año 2030, que mínimo el 75% de los usuarios conectados en el Sistema Interconectado Nacional deben tener implementada la Infraestructura de Medición Avanzada (AMI). Para el caso de las Zonas No Interconectadas, la CREG deberá establecer una meta del mínimo porcentaje de usuarios con acceso a infraestructura de medición avanzada, en los próximos meses.

Igualmente, en las bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 "Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad", específicamente en el capítulo VIII. Pacto por la calidad y eficiencia de servicios públicos: agua y energía para promover la competitividad y el bienestar de todos, se tiene la siguiente meta: Usuarios con equipo de medición inteligente instalada: 5,2 millones (36%) con una línea base de 200.000 (1,4%).

Al cierre de 2019 cerca de 343.000 usuarios ya contaban con equipos de medición inteligente instalados en sus hogares.

De acuerdo con algunos de los datos del mercado, la vida útil de un medidor inteligente está entre los 10 y los 20 años, dependiendo del fabricante y del tipo de medidor.

No, en lo absoluto. La infraestructura AMI contará con esquemas de protección de datos y parámetros de ciberseguridad de acuerdo con las exigencias de las normas nacionales e internacionales.

La lectura de los medidores convencionales se realiza una vez al mes, de forma presencial por un operario de la empresa prestadora del servicio. En cambio, los medidores inteligentes permitirán al usuario conocer su consumo en cualquier momento del día de una forma ágil y confiable. La medición de los consumos se realizará en intervalos máximos de una hora.

El propietario de los datos es el usuario. Los datos de consumo de energía eléctrica serán entregados a los comercializadores para la respectiva facturación. Y en cualquier caso, el manejo de datos seguirá las disposiciones establecidas en las leyes colombianas de protección de datos.