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Tres razones por las que el proyecto de la nueva Ley Minera es clave para el futuro de Colombia

Tres razones por las que el proyecto de la nueva Ley Minera es clave para el futuro de Colombia

5 de Octubre de 2025. Minenergía , Bogotá.
Sector: Minas

La nueva Ley Minera representa un cambio de paradigma: deja atrás la lógica extractivista para avanzar hacia un modelo donde la minería sea un instrumento de soberanía, justicia social y sostenibilidad ambiental, impulsando el valor agregado, la innovación y la capacidad productiva instalada en las regiones.

Bogotá D.C., 05 de octubre de 2025. La minería del futuro se proyecta como una actividad planificada, sostenible y socialmente justa, orientada al bienestar de las comunidades y al desarrollo del país. Con esa convicción, el Gobierno del Cambio, a través del Ministerio de Minas y Energía, presentó ante el Congreso de la República el proyecto de “Ley Minera para la Transición Energética Justa, la Reindustrialización Nacional y la Minería para la Vida”, una propuesta que busca recuperar la confianza en el Estado, fortalecer la participación ciudadana y abrir una nueva etapa de diálogo con las comunidades y los actores del sector.

Es la primera gran reforma minera del siglo XXI, construida desde los territorios y con la gente. En este espacio de la democracia participativa intervinieron más de 20.000 personas, entre ellas 12.883 integrantes de pueblos indígenas y del Pueblo Rrom, y 4.028 miembros de comunidades negras, afrodescendientes, raizales y palenqueras, además de gremios, empresas, academia y organizaciones sociales y ambientales.

“Esta ley no se redactó entre escritorios, sino en diálogo con quienes viven la minería, la sufren o la transforman. Es una ley para la vida, para el trabajo y para el ambiente”, afirmó Edwin Palma Egea, ministro de Minas y Energía.

1- Porque devuelve la dirección al Estado y fortalece la confianza en los territorios

Durante años, la minería ha generado conflictos y desigualdades que dejan más pobreza que progreso en los territorios.

La nueva ley no estatiza la minería ni limita la libertad de empresa: la ordena, la hace más transparente, planificada y participativa, con reglas claras para todos los actores.

El Estado recupera su papel de orientador y garante, asegurando que los recursos naturales beneficien a todos los colombianos.

Las Áreas de Minerales Estratégicos (AME) estarán bajo coordinación estatal, para garantizar que su aprovechamiento responda al interés público y genere desarrollo sostenible. Su gestión podrá adelantarse mediante alianzas públicas y mixtas, cooperativas, comunidades locales o entidades públicas, bajo principios de transparencia, sostenibilidad ambiental y justicia social.

2- Porque pone la vida, el ambiente y las comunidades en el centro de las decisiones

El proyecto busca que la minería conviva con el campo, la biodiversidad y las culturas locales. Promueve una minería planificada y responsable, donde cada proyecto se evalúe con criterios sociales y ambientales verificables.

Se crean las Zonas Aptas para la Minería (ZAM) y las Zonas Excluidas de la Minería (ZEM), que protegen el agua, los páramos y los ecosistemas, al tiempo que delimitan áreas compatibles para el desarrollo minero con seguridad y sostenibilidad.

La ley fortalece el licenciamiento ambiental en las fases del ciclo minero, exige planes de cierre desde el inicio de los proyectos y avanza hacia la eliminación total del mercurio.

Reconoce además a los mineros artesanales y de pequeña escala como parte de la economía popular, garantizando su formalización, asistencia técnica y acceso al crédito.

Por primera vez, la norma incorpora un enfoque de género, promoviendo la participación y el liderazgo de las mujeres mineras en toda la cadena de valor y en la gestión del territorio.

3- Porque conecta la minería con la transición energética y la reindustrialización nacional

La nueva ley convierte a la minería en un motor de la transición energética justa y del desarrollo regional sostenible. Reconoce el valor estratégico de minerales como cobre, litio, níquel y otros críticos para las energías limpias, la movilidad eléctrica y las nuevas tecnologías.

El proyecto redefine el papel del carbón térmico dentro de una transición energética gradual y responsable, impulsando usos más limpios y de mayor valor agregado, como el coque, el hidrógeno azul y los insumos industriales, que promuevan innovación y desarrollo en las regiones productoras.

Así, la minería deja de ser solo extracción para convertirse en una palanca de reindustrialización, innovación y bienestar compartido.